Nos esse quasi nanos, gigantium humeris insidentes, ut possimus plura eis et remotiora videre, non utique proprii visus acumine, aut eminentia corporis, sed quia in altum subvenimur et extollimur magnitudine gigantea.
(Bernardus Carnotensis)

sábado, 27 de noviembre de 2010

LOCUS AMOENUS

Día el de hoy de variados escenarios y actividades. Temprana levantada de mañana para, armado con lápiz y papel, cámara de fotos, un termo de sopa y una tortilla francesa en la tartera, encaminarnos hacia la vieja Puebla de Maliayo, que me temo que ya empezamos a conocernos mejor. Allí, cual japonés epiléptico, hacer un par de centenares de fotos a piedras y maderos para poder después trabajar con calma ante el ordenador. Con el carnet de investigador en la mano y una sonrisa en la boca acompañada de una palabra amable, los guardeses al cuidado de las iglesias rurales te dejan hacer prácticamente lo que quieras: te encienden las luces gratis, te dejan subir al coro donde ya no sube nadie, te cuentan la vida y milagros del cura y del edificio, incluso las cosas vergonzosas como dónde anidan los murciégalos en el interior. Y es que los probes parecen estar muy solos, y que venga de vez en cuando un colgao dispuesto a pasar más de diez minutos con ellos les parece cosa de otra época. Y además, aunque amenazaba lluvia al salir de Oviedo y conducir hasta allí, una vez en Villaviciosa un cielo espléndido que permite ver los verdísimos paisajes, con almiares y canto de gallu incluido. Un buen lugar para pasar la mañana de un sábado, e incluso más tiempo.
Y a la vuelta, en Oviedo un cumpl-wii-años de un amigo. Merienda (deliciosas palmeritas, mmm) y desternillante velada de Wii. Y es que claro, cuando tienes cuatro mandos y somos varios tíos dispuestos a hacer el chorra, la cosa se vuelve bastante divertida.
Como aún no es mañana, no ha lugar la felicitación, pero pronto será...

UNIVERSITATIS PATRONA

Aunque España es un país laico y cada vez más laicista, aún se mantienen determinados festejos y memorias, en especial si con ello nos aseguramos un día libre más. Por eso los patrones de pueblos, ciudades y regiones son escrupulosamente respetados por los calendarios laborales de este país. Y hoy nos tocaba el día a nosotros. En realidad fue ayer, día 25, pero hoy se celebraba la festividad de Santa Catalina de Alejandría (por cierto, felicidades a la homónima sobrina segunda), que desde que don Fernando de Valdés Salas tuvo a bien fundar la sacrosanta universidad ovetense allá por 1608, tiene sobre ella el privilegio de ser su patrona. Y eso, hablando en plata, significa que no se trabaja; o por lo menos que se cierran las facultades y uno trabaja en casa y no en ellas.
Por lo demás, un viernes normal en el que se mantiene el partidín, aunque hoy con cambio de escenario, ya que la ocupación del colegio ha obligado a trasladarnos y jugarlo dentro de Oviedo a la intemperie. afortunadamente no ha llovido, pero sí hemos sido víctimas de la ola de frío polar que ha llegado por aquí. Por eso se ha agradecido la ducha caliente de después -hoy amenizada al ritmo de Aladdín, El libro de la selva y Mulán- y la caña de más tarde.

jueves, 25 de noviembre de 2010

RES IUDEORUM

Hoy ha sido un día extraño, a medio camino entre la realidad y el surrealismo. Pero ha sido divertido, porque ha habido una especie de confluencia cósmica y los profesores se han puesto de acuerdo para dedicar el día -pese a lo dispar de las asignaturas que hemos tenido: literatura y derecho- al asunto judío. Y con el asunto judío no me refiero al problema palestino o el lobby judío, sino que hemos dedicado la discusión del día en ambas asignaturas a los hijos de Leví en la Edad Media. 
Y como nunca te acostarás sin saber una cosa más, una lectura a La Nueva España siempre es motivo de aprendizaje y alguna que otra risa. Resulta que hoy se celebra al otro lado del charco la tan afamada y cinematográfica festividad de Acción de Gracias. No sé si los primos prestados temporalmente a los States estarán celebrándolo comiendo pavo o quizá les han invitado a hacerlo en la casa algún casi desconocido, como siempre pasa en las películas. Lo que igual no les ha dado tiempo a leer es que, siguiendo su línea marcada por la escrupulosa investigación libre de exageración, boina y grandonería, The New Spain no duda en proclamar la asturianía de tal celebración ya que un paisano de Avilés que cayó por La Florida (y no la descubrió porque llegó un cazurro antes, que si no..) y se le ocurrió cenar con los indios cincuenta años antes que los puritanos del Mayflower. No sabemos si cenaron pote o de aquella vienen los tortos de maíz, pero lo que casi falta por hacer es que cambien el nombre a "Xornada d'ación de gracies". 
Eso sí, el de Avilés ya es viejo conocido de mi visita por allí a primeros de curso, que le tienen montado un pequeño mausoleo al lado de la foca, y sirve para volver a traer fotos y recuerdos de entonces.

QUIS CUSTODIET IPSOS CUSTODES? (24/XI)

Causas ajenas a la voluntad del webmaster impidieron ayer la publicación de un nuevo capítulo de esta cansina bitácora que, sorprendentemente, cuenta con gran fidelidad de propios y extraños. 
En todo caso, ayer descubrí que pese a que no me encuentro en el volante Metro de Madrid, más de mil cámaras velan por mi seguridad. Y es que parece ser que o bien nos encontramos en paranoico estado de sitio, o estaban de saldo en Saturn y Media Markt, o a Gabino le ha salido una vena cinéfila.  Y es que resulta que últimamente Oviedo se ha sumado a la moda de plantar en las rotondas un poste alto que por fruto tiene una cámara. Ya había habido intentos hace unos años en la Plaza de Castilla y la Plaza de la Cruz Roja, pero parece ser que son de semilla fácil y se dispersan por otras rotondas de la ciudad. Y es que por el momento ya he encontrado tres nuevas: una junto a la vaca que muestra el pandero a los sindicalistas, otra al final del Bulevar de los vinos (y eso que es peatonal) y otra enfrente de casa, en la salida de la carretera a Gijón ville. No sé muy bien si nos sentiremos más seguros, pero por el momento lo único que sé es que hacen un efecto horrible.
Como contrapartida, Gabino ha tenido a bien ponernos un paso de cebra de iure donde en realidad ya había uno de hecho. Igual es que se cansaron de que la valla de setos ya tuvieran el furaco hecho y los del barrio no quisiésemos andar dos manzanas en vez de tres metros...

martes, 23 de noviembre de 2010

KARTAM PROCURATIONIS

Hoy ha habido que madrugar, como ya dije ayer, para que la mañana cundiera un poco. Y ha habido que hacerlo para compartir café con el mismo compañero de ayer, auqnue hoy hemos dirigido nuestros pasos hacia el Milán. Ha tocado ir de ronda de tutorías para hablar de trabajos, pero también para hacer de embajadores y negociadores del alumnado ante algunos de los profesores para quitar del horizonte exámenes. Así, hemos reducido el número a uno solamente de los once que podíamos tener.
Pero la protagonista indiscutible del día no ha sido sino la muralla de Oviedo. Y no precisamente porque me haya acercado por allí hoy, sino porque por la tarde hemos estado cerca de hora y media hablando sobre ella (la otra hora y media hemos hablado sobre el alfoz de Avilés y el castillo de Gauzón, cosas muy aburridas de medievalistas) sin llegar tampoco a ningún sitio. Pero en todo caso me ha traído a la memoria la barra monumental como se le conoce entre los amigos del Medievo. Me refiero a un trozo de muralla de Alfonso X que asoma en la calle Jovellanos y que ha tenido la mala suerte de situarse justo frente a un localín de copas de gran clientela y tener la altura justa. Porque en las noches que no llueve por aquí y la gente sale a tomar algo, no se le ocurre otra cosa que dejar los cacharros en la muralla mientras disfrutan de la noche. No sé lo que diría la muralla si pudiera hablar, pero no todo el mundo puede decir que su vaso se apoya sobre mil años de historia...

lunes, 22 de noviembre de 2010

AD PEDEM LITTERAE

Esta semana va a tocar madrugar prácticamente todos los días entre pitos y flautas. Hoy ha sido para ir con uno de mis compañeros de máster, un entrañable historiador de pasado bancario que vive una segunda juventud (con más comodidades que los que aún estamos en la primera) que viene a ser trasunto de nuestro Cicerón complutense que espero ver en unos días. El caso es que hemos ido a pasar la mañana entre libros y bibliotecas al centro histórico, repartiendo la jornada entre el edificio histórico de la Universidad y el Palacio del Conde de Toreno, incluyendo parada en la mítica Ojanguren. Eso sí, como uno tiene que coger fuerza para afrontar semejante itinerario, antes de nada hemos recalado en Rialto a tomar un cafetín con alguna de las ofertas de la casa recién horneadas, compartiendo salón con entrañables vieyinas que en vez de tomarlo por la tarde lo toman por la mañana.
Y Para que mi día a día no sea aburrido protagonista de esta bitácora virtual, procuraré desde hoy contar alguna que otra cosa más allá de mi día. Y para empezar con buen pie, qué mejor que hoy con la Universidad ya cuatricentenaria (aunque en 2008 se celebrara el aniversario en su curso 399 de existencia). El edificio histórico que se alza imponente y austero sobre la calle San Francisco no es es sino lo que sobrevivió al 34 y a la Guerra Civil, y hoy se sitúa allí el Rectorado. Pero de su pasado más antiguo perviven en su perímetro unas cadenas y bolardos que tristemente nadie tiene en cuenta. Se trata de la señal de la frontera de la jurisdicción de la universidad, porque todo lo que sucediera de cadenas para adentro era sometido a los estatutos de la universidad y las competencias de la policía universitaria bajo la implacable mano del señor rector. Riáse usted de los grises y los rectoradostiránicos de ahora, pues entonces lo mismo se juzgaba tirar un avión de papel o copiar en un examen que matar a alguien dentro de esas cadenas. Y es que los tiempos acaban cambiando...

domingo, 21 de noviembre de 2010

PROPRIUM SEXAGINTAE DOMINICUS DIES

Así es, como si en plenos años sesenta estuviésemos, ha pasado un domingo más. Y digo lo de tiempos pasados porque como en las peliculas de aquella época el día ha oscilado entre la comida familiar y el fútbol. Comida familiar que prestó asgaya aquí en este refugio que hoy hemos tenido aquí contra el frío, compartiendo mantel, menú, charla y sobre todo buenos momentos para guardarlos. Espero que la visitante esté de acuerdo conmigo y haya disfrutado de su estancia en esta mi quinta; pero sobre todo espero que sirva de ejemplo y ánimo al resto de gentes bienvenidas que se resisten a venir. De momento, parece que esta semana igual se multiplica el número de familiares por aquí.
Y, por la tarde, ya tras la generosa sobremesa, el típico divertimento hispano de las vísperas dominicales: el fúrgol. Y es que una vez más, bufanda en mano, me encaminé hacia el Tartiere para ver el enfrentamiento casi de champions entre los carbayones y la Cultural Deportiva Cazurra. Allí nos juntamos un amigo, una amiga, un guajín de cinco años que veía hoy su primer partido en el campo y parece haber disfrutado, y un servidor. De lo que es el partido mejor ni hablemos, pero en todo caso se echaba en falta a mis dos compañeros tradicionales de palco. Me imagino que desde enero podremos repetir esas tardes de frío en las gradas del Tartiere padrino, ahijado y un servidor acoplado.

sábado, 20 de noviembre de 2010

NULLA NOVA

Si tranquilos suelen ser los días por aquí, los sábados lo son aún más. No hay nada nuevo que reseñar desde aquí, salvo que en una pequeña visita que hice esta tarde por la zona del centro pude comprobar que la iluminación para la Navidad ya está preparada. Aún no luce, pero las bombillas ya están sobre las calles. Y eso que hoy nada invitaba a apartar el paraguas y mirar hacia el cielo, porque una vez más la lluvia se ha hecho buenamente presente. De todos modos, el día no hacía sino respaldar el sentimiento melancólico, entre lo triste y lo alegre por las noticias que vienen de la Villa.
Esperemos que mañana pinte mejor. Por lo menos se prevee la llegada a este refugio de algún nuevo comensal con el que compartir mantel. Esperemos que encuentre casa, menú y compañía de su gusto y quiera volver...

viernes, 19 de noviembre de 2010

MENS SANA IN CORPORE SANO

No hay que conocerme mucho tiempo para saber que no soy precisamente un vigoréxico, asiduo de los gimnasios ni obsesionado con el deporte; pero tampoco soy un inconsciente. Aunque aquí voy andando a todos lados, la cosa no está para ser completamente estático. Por eso cada semana muevo este cuerpo serrano que Dios y la gastronomía me han dado con una pandilla de número y asistencia variable.
Cada viernes, a última hora de la tarde, cogemos los coches desde Oviedo y desde la aldea y nos juntamos en un colegio en territorio neutral, en Llanera. Siempre hay cierto pique entre los que traen camisetas del gran Oviedo y del esportín. Allí nos cambiamos y damos patadas a un balón. Aunque cada día acabamos mendigando jugadores a última hora, lo normal acaba siendo que seamos impares y toque hacer los equipos con cierta cabeza. Eso es lo de menos, porque tenemos montado un sistema perfecto por el que tenemos una liga en la que cada uno consigue puntos según sus victorias, derrotas y goles. Así, la resposabilidad de elegir siempre recae en los que van primeros (con lo que también nos aseguramos que la clasificación varíe un poco) que asistan. Y, sí, antes de que alguien lo pregunte admito que yo jamás he tenido que elegir. 
Pero lo realmente divertido viene después. Acabando realmente muertos y muy muy sudados, lo que pide el cuerpo es una ducha. Y eso es lo que hacemos, sobre todo porque luego hay que venir en coches cuya tapicería no es impermeable... Y esos momentos bajo la alcachofa están aderezados con cantos a capella de grandes éxitos de ayer y de hoy fundamentalmente de Disney y las series infantiles poniendo diferentes voces y haciendo los coros. E incluso yo mismo me he animado más de unavez, porque como aquí no es raro que llueva y no se sabe quien canta...
Muchas veces, volviendo a Oviedo, hay parada técnica en boxes para repostar con caña o sidra. Y es que hay que hacer unos esfuerzos para cuidarse...

jueves, 18 de noviembre de 2010

NOMINIS GEMELLICIUS

Hace unas semanas uno de mis compañeros de máster, posiblemente el amigo más querido que tengo en la facultad, que pese a su juventud ya puede presentarse como un oficial de artillería retirado, me comentaba como durante toda su carrera en la Universidad de Oviedo tuvo que pelearse con un sosias particular. Y es que resulta que había en algún lugar de esas magnas aulas algún otro alumno que compartía con él nombre de pila y primer apellido, y que tenía la manía de matricularse en las mismas asignaturas. Y digo bien "matricularse", porque mi amigo no lo ha visto en su vida ya que no tiene precisamente la costumbre de ser asiduo asistente a las clases, con su consiguiente resultado en la nota final. A él no lo conozco, pero resulta que mi amigo no es mal estudiante, pero no era raro que al acabar las semanas de exámenes y salir las notas tuviera que acudir a los despachos de los profesores para, con DNI en mano, indicar que él era el estudioso y no le colgase el suspenso ajeno.
Cuando me lo contó, evidentemente le creí y de paso me reí un poco de él; y nunca pensé que en esto también hay que recordar que no se puede escupir para arriba. Hoy me ha caído el escupitajo, ya que volviendo de nuestra pausa cafetera a media tarde -porque después de dos horas sacando punta a un mismo Milagro de Nuestra Señora hasta que no daba para más se necesita cierto aporte de estimulantes- hemos pasado ante uno de los múltiples corchos que hay en las paredes de cualquier facultad con carteles variados y actas de notas pasadas y mis ojos se han ido a posar en uno. Una asignatura que yo para nada había cursado en Oviedo y que tenía en lista a un individuo que comparte conmigo nombre, primer apellido y principio del segundo. Tras la consabida estupefacción, aviso a mi amigo y jocosidad varia he agradecido enormemente la sordera de mi apellido compuesto que me hace diferente; porque para más inri, ¡el susodicho sosias había suspendido!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

FONS MERCATORUM

La gente que ha tenido la suerte de poder vivir en una gran urbe y poderla comparar con una ciudad de provincias estará de acuerdo conmigo en que el tiempo en el segundo caso transcurre a un ritmo distinto. Así, aunque por el cambio horario sean cortos de luz, los días parecen cundir más; y sin prisas. Hoy ha sido así. Sin necesidad de madrugar mucho, me he plantado temprano en la biblioteca y me he pasado la mañana ante mi -ya- íntima amiga la máquina de microfilm; o como la llamo en la intimidad, la Canon MS 350.
Pero la mañana no ha acabado allí, porque como he dejado el carrete temblando dirigí mis pasos hacia el centro. Así fui a mi lonja personal, a la pescadería de doña Milagros, sita en el grandioso mercado de El Fontán. De acero y cristal, como hoy amenazaba lluvia y era avanzada la mañana, había poca gente y he podido sin problemas adquirir variado género piscícola:truchas, bocartes, bacaladas, lubina, maragota, merluza, chicharro... (no es por poner los dientes largos al CdR y la silente Penélope, que ya encontraron una rula chicagoan).
Para los aún ajenos (y no tan ajenos) a estos lares El Fontán es en realidad toda una zona de la Corte. Un barrio que te transporta fácilmente lo mismo a tiempos medievales que renacentistas que decimonónicos o de principios del XX. Es uno de esos lugares en que el tiempo parece detenerse y permite a uno querer tomarse la vida con más calma. Tiene ese aire entre melancólico y romántico de ciudad provinciana que da gusto contemplar un rato. De hecho, lo que en principio fue una laguna en la que se reunían los primeros mercaderes carbayones sigue siendo hoy el mejor mercado de la ciudad con algún que otro chigre donde hacer un alto cuando se es más que uno y no se va cargado.
Y, como todo día que se visita El Fontán y ya se está convirtiendo en tradición... ¡cena de hígado con cebolla (que no propiamente encebollado)!

martes, 16 de noviembre de 2010

TEMPORIS NECESITAS

Dicen por ahí que si no puedes con tu enemigo, únete a él. Pues bien, a la vista de la clase que hoy hemos tenido (nada menos que cuatro horas discutiendo sobre la edición de textos medievales y la publicación de colecciones documentales), el futuro de los de letras pasa por hacerse de ciencias. No es un capítulo más de la secular queja de los de Humanidades, sino más bien del viejo principio de que "o te aclimatas o te aclimueres". 
Hasta hoy yo creía que a nosotros casi nos bastaba con un lápiz y un cuaderno, y lo del ordenador era una herramienta útil que evita tener una interminable colección de cuadernos en la estantería y que no compensaba comprender más allá del nivel de usuario (por eso el chino más de una vez nos torea). Pero resulta que hoy hemos aprendido que nuestro futuro pasa por saber programación. Dos horas de esas cuatro las hemos pasado una docena de humanistas hablando de lenguaje html y xml, así como iniciativas DTD, w3C, hipertextos, TEI, CEI y un montón de siglas más que todavía no he olvidado. Eso sí, resulta que es francamente útil, y tiene su componente atractivo. Eso sí, no hay que olvidar de donde venimos mientras caminamos hacia donde vamos.
Por lo demás, mañana una nueva sesión de Anacleto ante el lector de microfilms.

lunes, 15 de noviembre de 2010

IN ALBIS

Como se ha visto y se ha reclamado pertinentemente, en los últimos días la cosa de la comunicación ha estado un tanto accidentada. Resulta que desde el miércoles pasado cada vez que intentaba publicar una entrada los señores de Blogger no estaban muy por la labor de dejarme hacerlo. En un principio me decía que por unos problemillas en el servidor no se había subido correctamente la información, y otras veces directamente me dejaba subirlo pero no aparecía nada de nada en la portada. La primera vez ya fastidió, pero desde entonces por si acaso copié lo que escribía y lo he colgado ahora todos juntos para empacho del lector y para que viéseis que seguía fiel a la cita. Eso sí, incluso ahora he tenido algunos problemillas y todo con las imágenes.
Espero que la cosa ya funcione. Ya sabéis que mi conocimiento de estas ciencia y plataformas es completamente empírico, y más allá del ensayo-error no se me puede pedir que vaya. La única explicación que se me ocurre es que -como estoy convencido que le pasa también al Chico de Rayas con sus retrasos en su noticia diaria- me haya investigado la CIA a ver si lo que escrivo es una amenaza para la Seguridad Nacional o algo de eso. ¿Quién sabe? La verdad está ahí fuera.
Esperemos que desde ahora no haya más problemas. Toquemos microchips.

ACULTURATIO (14/XI)

Un domingo más en esta Corte. El plan ha sido el mismo de tantos otros, aunque con innovaciones por aquí y por allí. Por la mañana, en Santullano, la cosa se ha puesto complicada porque a un señor le ha dado un infarto y han tenido que intervenir los paramédicos en pleno fregao. Esperemos que la cosa haya ido bien y no vaya a mayores.
Lo interesante de verdad ha sido la noche. Se ha recuperado la vieja tradición de las quedadas de unos cuantos locos que por aquí se atreven a acogerme como si fuera uno más. Y es que hemos ido cuatro a cada cual más raro a pasar un ratín en Parqueprín. Como no cabía nada más en casa hemos desistido de lo de ir a IKEA y nos hemos centrado más en la zona de ocio y restauración. La velada no ha podido ser más típicamente asturiana: tras una primera tentativa cinematográfica que ha quedado en eso ante la oferta de la cartelera, una hamburguesa y un par de partidas en la bolera. Y no precisamente de bollu celta, sino del de las películas. Por un momento se me pasó por la cabeza que igual estábamos en la ciudad del viento y podían aparecer por ahí el Chico de Rayas y señora, que se les sigue echando de menos (y eso que hoy he recuperado la agenda chicagoan por milagros de Firefox). Y en la bolera parece ser que no he perdido ese toque ganador que nunca tuve. Cosas de la presión, igual.
Y al volver, ¡sorpresa! A algún iluminado -nunca mejor dicho- se le ha ocurrido por fin cambiar la bombilla de la lucera de frente a mi casa y por fin puedo abrir la puerta sin jugar a tientas con la cerradura.

ALMA MATER (13/XI)

Hoy es sábado y hay poco que contar, por eso vamos a seguir con el recorrido diario hacia lo que hasta ahora era "Campus de Humanidades/Campus de Humanidáes" y ya se llama "Facultad de Filosofía y Letras/Facultá de Filosofia y Lletres". En otras palabras, El Milán.
Este nombre tan italiano no esconde sino un edificio que ha pasado por grandes instituciones. Es un edificio que, a mí personalmente me gusta. Lo construyó el obispo de Oviedo a principios del XIX para ser la sede del Seminario de la diócesis, y así fue hasta 1917. En ese año se armó un gran lío en Oviedo por los que siempre parecen montarla en Oviedo, los sindicalistas, que se solucionó como entonces se hacía: con el Ejército. Fue entonces cuando el Regimiento Príncipe -que curiosamente se llamaba también Milán porque en origen fue un cuerpo que creó Carlos I con soldados de Lombardía- se hicieron fuertes allí. Tan fuertes debieron hacerse que pasó el follón huelguístico, y le cogieron gustillo al edificio, porque se mantuvieron allí por tres años en que lo compraron definitivamente derivando a los seminaristas a Valdediós, que debía pillarles mejor, quién sabe.
Y allí estuvo el ejército hasta que hace muy poco, en 1985, se decidió que el ejército en Oviedo tenía mucho peligro mirando los libros de Historia y se les mandó a Siero, al viejo conocido por algunos de Cabo Noval. Y precisamente Historia fue quien fue para allá, aún como Facultad de Filosofía y Letras. Se contruyeron unos cuantos edificios más tratando de imitarlo porque una universidad parece que necesita aulas, biblioteca y esas cosas, y se dejó a los departamentos en el edificio histórico (hoy "departamental", porque histórico sólo hay uno). 
Así, clero, milicia y estudiantes por aquí pasaron. Y, visto el futuro que parece esperarle a las humanidades, ¿quién será el próximo?

SINE SUBSTITUTUS (12/XI)

Ya que llevo un par de días recorriendo el camino hacia la facultad, y a falta de mejores aventuras que desbrozar, sigamos con ello. Hasta hace algunos días a la puerta de casa me encontraba todos los días al salir un coche aparcado en el mismo sitio. Todos los días el mismo. El que me conozca sabe que no soy precisamente un gran aficionado al mundo del motor ni a sus deportes, pese a que parezca que este fin de semana por estos lares hay que serlo por decreto social (ya hay seguridad enla plaza de américa por si Alonsín gana el domingo). Por otro lado, teniendo el mejor coche que se puede tener, para que aficionarse a lo de los demás...
Ahora ya en serio, me fijé en ese coche porque es un Porsche de los que parecen carillos. La verdad es que parece elegante, y sólo los frenos ya llaman la atención. Eso sí, parece que no tenía dueño, porque todos los días estaba en el mismo lugar  sin moverse un centímetro. Y llevo aquí dos meses. Pero, oh sorpresa, hoy al salir me encuentro con que una grúa de nuestra bienamada corporación municipal lo estaba cargando, y al volver ya no estaba. Cosas de la vida. Hay quien se deja un mechero en la calle y quien se olvida un Porsche. Ca ún ye ca ún. Eso sí, uno por otro, porque al volver me encontré que en la acera de enfrente había aparcado un Ferrari colorado. Igual es simple propaganda de los del domingo, o puede que esté viviendo entre la jet y yo sin enterarme.
Para acabar, partidín de viernes en el que hizo los equipos no estuvo muy acertado y perdimos estrepitosamente. eso sí, como castigo se torció un tobillo. La Providencia y el fútbol.

O TEMPORA, O MORES (11/XI)

Hoy el día ha sido bastante anodino, para qué decir una cosa por otra. Tan sólo lo salva el hecho de ver uno de los más horripilantes engendros de la repostería de nuevo diseño. Bueno, ver la verdad no lo he visto, pero sí he podido leer su anuncio en una panadería que se cruza en mi camino diario a la facultad -que, para más inri, hace un pan bastande reseco, aunque unos preñaos pasables-. En un cartelín hecho sobre la consabida bandejina de cartón con un edding azul brillante una clara caligrafía ofrecía al transeúnte casadielles y pestiños bañados en chocolate. Bien sabe la gente que yo no soy precisamente partidario de dulces,  que las casadielles rara vez me apetecen y sólo tomo -o más bien tomaba- un pestiño al año (con el de los piratas); pero reconozco que semejante atentado contra el paladar me ha revuelto el estómago hasta mediada la clase de hoy. 
Pero, para no acabar con este -literalmente- mal sabor de boca, dejemos una nota agradable de mi ruta diaria hacia el Milán. Sabida de sobra es la manía que tiene el alcalde de esta Corte con las estatuas, que pueblan cada esquina a poco que uno se descuide. De hecho, espero que muchas de ellas vengan de visita de vez en cuando a esta bitácora electrónica. Cada día en mi camino se cruza una que destaca por no ser del broncíneo material acostumbrado, sino de puro hormigón. Pero, ante todo, por ser aún más abstracta que el culus del Campoamor (que ya es decir). No sé si es un monumento a las raíces celtas compartidas con la Irlanda del trébol o pretende honrar al inventor de la raqueta. A lo mejor a los lectores se les ocurre algo que ilumine esta cuestión...

CASTANEA SATIVA (10/XI)

Hoy el día ha estado marcado por el estreno con mi director de tesis y mi maestro. Desde luego, ha dejado su sello indeleble en todos aquellos que no lo conocían y se ha convertido de repente en uno de los favoritos del claustro de muchos de los asistentes. Cosa que no me pilla por sorpresa. Es un honor poderme llamar discípulo de semejante vaca sagrada o pope de lo que me gusta, porque además de ser uno de los nombres más importantes del panorama historiográfico nacional e internacional en lo que a medievalismo se refiere, es una excelentísima persona buena y generosa donde las haya. Y he de decir que tuve la suerte de caerle en gracia hasta el punto de que quiere dirigirme una tesis sobre lo que yo he querido y para eso ha incluso retrasado su jubilación. En el máster somos dos sus discípulos y doctorandos -de dos generaciones diferentes, eso sí- y coincidimos absolutamente en todo lo dicho. Es el vivo ejemplo de esos "gigantis humerum". Eso sí, nunca me olvidaré de a quién le debo realmente todo esto, y saben que es suyo todo lo que consiga -si es que al final suena la flauta- y míos todos los fracasos.
Por lo demás, un día medianamente anodino. De no ser porque a la vuelta de mi lectura bisemanal de microfilms he podido ver un suculento saco de castañes que me han permitido montarme por la noche mi amagüestu particular. La verdad es que, aunque hubiera sido más divertida, como las condenadas tardan en cocer un ratín, se agradece que no tuvieran ya garapieyu. En todo caso, el atracón ha sido grande y quedan para unos cuantos días antes de que los gusanos se manifiesten. En todo caso, por si acaso dormiré con las ventanas abiertas porque en 25 metros cuadrados más vale no hacer experimentos...

martes, 9 de noviembre de 2010

VENI, LEGI, VICI

No sé si lo que el Chico de Rayas decía ayer era alguna clase de profecía o no, pero lo que sí es cierto es que hoy le ha salido a Chicago una seria competidora por el título de "the windy city". Sirva como doblada prueba de ello mi paraguas, que aunque superviviente muestra serias heridas de guerra.
Pero abandonando la crónica meteorológica que es un indeseable protagonista de esta bitácora electrónica, diré que el día de hoy se puede marcar en el calendario como el primer día de la tesina de un servidor y, por lo tanto, de la tesis. Y es que por fín, tras tres semanas de trabajo en esa máquina infernal que es el microfilm, ha aparecido el primer documento útil. Y como estos nunca vienen solos, lo acompañaban otros siete, nada más y nada menos.
Además, hoy asignatura nueva con un profesor excesivamente legalista, pero parece interesante. Y mañana se estrena mi maestro se estrena en estas lides.Y para acabar la jornada, un encuentro casual con una vieja amiga y su tía abuela en el autobús, con su consabida cita para un café.
Y, como dato curioso, os muestro la prueba irrefutable de que nuestro dentista favorito se extiende e igual me lo encuentro algún día de éstos por estas latitudes.

lunes, 8 de noviembre de 2010

SOLILOQUIUM

Hoy salí de casa a eso de las diez de mañana y ya se cernía sobre mí un cielo terriblemente encapotado, sin sol por ninguna parte y amenazando fuertemente con la lluvia. Parecía que Madrid quería despedirse de mí, pero nada más lejos de la realidad. Posiblemente, más que eso quería anunciar lo que pasaría el resto del viaje y es que en toda la mañana en el tren -500 km, que se dice pronto- no se ha levantado en ningún momento esa capota de nubes y más de una vez ha descargado. Y, como no podía ser menos, al llegar a la corte me ha recibido con el paraguas en mano porque parece ser que, oficialmente, ya llegó el otoño (¿o es el invierno ya?). 
En todo caso, puede que haya sido uno de mis últimos viajes en Alvia dado que parece ser que desde Fomento creen que hacen más falta en la ruta a Valencia. Así que, el siguiente viaje igual le damos más tiempo para que don Lorenzo se muestre.
El resultado, en definitiva, de vuelta a casa un tanto solo y ya echando de menos lo que hay que echar de menos. Se acabó esta rara semana de vacaciones y de nuevo nos sumergimos en el apasionante máster. Hoy, con cuatro horas de documentos y mañana parece que otro tanto porque, al menos a mí, me espera mañana de microfilms...

domingo, 7 de noviembre de 2010

OMNIA FINIT

Si el día de ayer fue muy tranquilo, mucho más lo es el de hoy. Ayer acabamos rememorando tiempos pasados y viendo una película de baloncesto americana, además de atender a la nueva tradición que parece haberse impuesto en el grupo de frecuentar restaurantes chinos. Eso sí, por responsabilidad mía exclusivamente, hubo que tomar los rollitos sin salsa agridulce y fregar el pasillo. En todo caso, mereció la pena, porque parece ser que el pringue unió más todavía. Y eso que los Cuatro fantásticos estamos pensando seriamente convertirnos en los Cinco de Enid Blyton, aunque en vez de Tim el cánido se llama Whisky.
Por lo que respecta al día de hoy, poco nuevo bajo el sol. Regresado el hermano de tierras catalanas -con olor a viaje y cerniéndose el peligro de la chinche cual espada de Damocles sobre nosotros-, volvemos por unas horas a estas llenando la casa. Pero todo, lo bueno y lo malo, acaban; y eso no iba a ser menos. Mañana emprendo viaje de nuevo a la Corte, aunque esta vez ya solo y no en la parte delantera de una furgoneta vacía, sino en el quinto vagón de un Alvia seguramente lleno. La próxima visita aquí se plantea lejana, no antes de un mes. Mes en el que, no obstante, podrían aparecer por allí diferentes incursiones de visitantes. Esperemos que no todo quede en agua de borrajas y al menos alguna llegue a buen puerto...

sábado, 6 de noviembre de 2010

AUREA TRANQUILITAS

Adelantaremos hoy un poco la hora de edición, porque lo que queda de jornada se plantea fuera de casa. La verdad es que hoy un día muy "caserillo", apenas saliendo a hacer un par de recados y poco más. Una vez pasada la fiebre de congresos, retorno a las obligaciones diarias y de vuelta al máster nuestro de cada día. O, por lo menos, a sus trabajos.
Por eso el día ha dado para poco. Eso sí, con parte de la familia entre la aristocracia madrileña y el ahijado del CdR compartiendo por unos días cielo barcelonés con el primo charnego, la tarde la hemos pasado juntinos en el cuarto de estudio la hermana silente por el momento en este blog y un servidor. Pacíficamente y, cada uno a lo suyo.
Así que hay poco que contar. Días de mucho vísperas de nada. A lo mejor la noche depara más aventuras, pues se plantea un nuevo episodio de las fechorías o heroicidades de los Fantastic Four, que aunque siguen pasando los años y cada uno tomamos caminos dispersos, cabalgamos juntos hacia el sol del amanecer como en los fotogramas finales de esa gran película de nuestro amigo Indy.

viernes, 5 de noviembre de 2010

ANGELICA LAETUM SUBLIMATUR CRUCE OVETUM

Hoy acababa el congreso de heráldica -sólo unas "jornadas" en realidad- que me ha servido de excusa para venir unos días a la Villa y Corte. En realidad, no habría mucho más que contar y habría sido como un día final de congreso como tantos otros, con la exposición de conclusiones, el entierro del hacha de guerra por parte de los ponentes de cada bando hasta el siguiente congreso, despedidas e intercambios de algún que otro e-mail, conferencia de clausura de un invitado estelar generalmente extranjero y pastiche político por cualquier tipo de autoridad completamente ajena y ausente durante el desarrollo de la misma. Nada de todo eso ha faltado, por supuesto, pero hoy algo ha cambiado para mí en eso que llaman la labra de un futuro: hoy me acuesto ya como un individuo que ha participado como ponente en un congreso relativamente importante y tiene una publicación en unas actas que, hasta dentro de unos meses o incluso años, estarán en prensa.
Ciertamente, no me siento diferente, pero parece ser que así debe de ser. La verdad es que los nervios estuvieron presentes en todo momento, y eso que la inmensa mayoría de los amigos a que dije lo que iba a pasar afortunadamente tuvieron que ausentarse por diferentes causas y colaboraron a tranquilizarme. De todos modos, gracias a eso que en Asturias resulta tan conocido como es la Cruz de los Ángeles he podido convencer a algún incauto para que me dejase hablar diez minutinos frente a un público especializado. Menos mal que hay todavía lunáticos. Por lo demás, gran congreso en el que, con sus más y sus menos, si no aprender mucho, si lo he pasado en grande y he retomado mi segunda relación maestro-discípulo y con condiscípulo.
El resto del día ha estado también más que bien invertido, pues he conseguido quedar con una de las personas más importantes y queridas en mi paso por la universidad -que, por cierto, podría manifestarse alguna vez en la parte de comentarios- con un rápido café, pero lo suficientemente largo para saber que le va estupendamente, más feliz que un regaliz. Y, como no hay dos sin tres, la casualidad del peatón de Madrid me ha hecho tropezar por la calle con otro gran amigo al que no atendía desde hacía tiempo, del que también me alegro mucho por lo bien que parece irle.
En definitiva, un día aprovechado.

SCUTI SAPIENTIA

También hoy es ya mañana y el implacable reloj de Blogger atribuirá mis líneas a la madrugada del viernes, pero en realidad la madrugada del viernes no es sino la hermana recién nacida de la noche del jueves.
Que soy un tipo más que raro no es novedad, pues la gente lo sabe de sobra. Pero es que lo soy hasta tal extremo que, si ya era descabellado lo de estudiar Historia y encima Historia medieval, va y me da por hacer cosas que no interesan ni a los medievalistas tradicionales. Es que hay gente que está para encerrar.
Y es que el congreso susodicho está siendo más que bueno, aunque he de decir que no sé si es porque la sala era grande o nosotros pequeños, pero no había una densidad de público aturullante precisamente. Será por lo que digo, y es que sólo se me ocurre a mí -y a algún otro, no hay que exagerar- lo de ir a unas Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipales o, hablando en plata, lo de los escuditos y lo de las banderitas. Vamos, las heraldías del Solano de toda la vida.
Pero ha merecido la pena, porque he recuperado la hasta cierto punto perdida "conexión gallega" reencontrándome con el que es mi maestro en esto que algunos llaman la ciencia heroica, lo cual quiere decir por lo menos pasar un muy buen rato haciendo de comanche; y en este caso poner cara a muchos insignes e ínclitos nombres de portadas de libros de cabecera (y de no tan cabecera).
Y para terminar el día, como últimamente hay mucho que celebrar, una cena en que volvemos a ser seis a la mesa nunca es mal recibida sino todo lo contrario.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

DOMUS, DULCISSIMUS DOMUS

Aunque no soy un viajero propiamente dicho, cada vez me voy acostumbrando más a eso de amanecer en una ciudad y anochecer en otra. Además si el viaje es, como el de hoy, en más que buena compañía, quinientos kilómetros apenas son un paseo en los que no se pueden agotar todos los temas de los que se quiere hablar. Y es que la carretera es un lugar como cualquier otro para ponerse a filosofar y arreglar vidas propias y ajenas. Por otro lado, como ya va siendo una tradición familiar en nuestras cada vez más frecuentes travesías norte-sur y sur-norte por nuestra ya querida A-6, todo esto se acompaña de parada técnica en que repone el coche y el ocupante en el aristotélico y exacto punto medio del viaje con el archiconocido y socorrido bocata de bacon.
En definitiva, que el medievalista vuelve de nuevo a tierras de los madriles a ver a los parientes cercanos y lejanos y amistades varias, aunque el motivo oficial es una vez más un congreso. Serán días alejados de la Corte en que se volverán aún más atípicamente familiares y aburridas las entradas, pero siempre es bueno volver.

NEGOTIUS ET OTIUS

Aunque hoy ya sea mañana por razones de horario y el meridiano de Greenwich, aún ayer cuenta como hoy. Tras el trabalenguas, toca ver cómo todo el plan tradicional puede cambiar gracias a la llegada de visitantes que -aunque esta vez han sido ellos quienes las trajeron- son los que ocupan las camas principales. Pero con mucho gusto.
Hoy han seguido los bricolajes durante toda la mañana, para acabar de poner la chozina a gusto para quien más disfruta con ello y los visitantes presentes y futuros. De hecho, hemos redecorado la vida, pero sin recurrir a mobiliario sueco, aunque sí se confiesa una pequeña visita al Leroy Merlin de aquí cerca que ha traído lo poco que se necesitaba y que ha venido a completar una llamativa caja de herramientas forrada de margaritas.
Tras algunos experimentos culinarios no del todo convincentes, y tras la higienización de lo manchado, tocaba el tiempo para el relajo y el turismo de verdad. Se han visitado los puntos de mayor interés de la Corte, que como todo el mundo sabe no son la Catedral o el Campoamor -eso ye pa turistes- sino Peñalba y Rialto y sus souvenirs. Además, como gastronómica es la tradición que lo manda, hoy se ha recuperado el tío perdido y hallado que, esperemos, sea recurrente protagonista -aunque no asiduo visitante- de estas las travesuras en la Corte.

lunes, 1 de noviembre de 2010

AD MERIDIONEM

Los fuertes vientos del sur que han azotado -y mucho- estas latitudes han traído a los visitantes sanos y salvos. Lo más curioso es que, como uno de ellos decía hace un par de días, es la primera vez que el huésped trae la cama, que yo conozco. Nunca antes en mi vida he visto que lo primero que haga el visitante no sea quitarse los zapatos, ponerse cómodo y dar una vuelta por los alrededores; sino cambiarsre de ropa y empuñar taladro y trapo para hacer bricolajes caseros. Eso sí, los resultados están bien a la vista y da pena tener que deshacer el trabajo para dormir. Quizá los mando a dormir al sofá...
Eso sí, por el momento, el obrero merece su recompensa. por eso la cena se está preparando, lo poco que hay que hacer, claro. Porque lo que el visitante recibe al llegar a este hotel es un gran aperitivo y una soberbia fondue que se riega con vino y recuerdos, a sumar a los postres. La lista sigue vacía a la busca y captura de huéspedes. Vos diréis.