Si el día de ayer fue muy tranquilo, mucho más lo es el de hoy. Ayer acabamos rememorando tiempos pasados y viendo una película de baloncesto americana, además de atender a la nueva tradición que parece haberse impuesto en el grupo de frecuentar restaurantes chinos. Eso sí, por responsabilidad mía exclusivamente, hubo que tomar los rollitos sin salsa agridulce y fregar el pasillo. En todo caso, mereció la pena, porque parece ser que el pringue unió más todavía. Y eso que los Cuatro fantásticos estamos pensando seriamente convertirnos en los Cinco de Enid Blyton, aunque en vez de Tim el cánido se llama Whisky.
Nos esse quasi nanos, gigantium humeris insidentes, ut possimus plura eis et remotiora videre, non utique proprii visus acumine, aut eminentia corporis, sed quia in altum subvenimur et extollimur magnitudine gigantea.
(Bernardus Carnotensis)
domingo, 7 de noviembre de 2010
OMNIA FINIT
sábado, 6 de noviembre de 2010
AUREA TRANQUILITAS
Adelantaremos hoy un poco la hora de edición, porque lo que queda de jornada se plantea fuera de casa. La verdad es que hoy un día muy "caserillo", apenas saliendo a hacer un par de recados y poco más. Una vez pasada la fiebre de congresos, retorno a las obligaciones diarias y de vuelta al máster nuestro de cada día. O, por lo menos, a sus trabajos.
Por eso el día ha dado para poco. Eso sí, con parte de la familia entre la aristocracia madrileña y el ahijado del CdR compartiendo por unos días cielo barcelonés con el primo charnego, la tarde la hemos pasado juntinos en el cuarto de estudio la hermana silente por el momento en este blog y un servidor. Pacíficamente y, cada uno a lo suyo.
Así que hay poco que contar. Días de mucho vísperas de nada. A lo mejor la noche depara más aventuras, pues se plantea un nuevo episodio de las fechorías o heroicidades de los Fantastic Four, que aunque siguen pasando los años y cada uno tomamos caminos dispersos, cabalgamos juntos hacia el sol del amanecer como en los fotogramas finales de esa gran película de nuestro amigo Indy.
viernes, 5 de noviembre de 2010
ANGELICA LAETUM SUBLIMATUR CRUCE OVETUM
Hoy acababa el congreso de heráldica -sólo unas "jornadas" en realidad- que me ha servido de excusa para venir unos días a la Villa y Corte. En realidad, no habría mucho más que contar y habría sido como un día final de congreso como tantos otros, con la exposición de conclusiones, el entierro del hacha de guerra por parte de los ponentes de cada bando hasta el siguiente congreso, despedidas e intercambios de algún que otro e-mail, conferencia de clausura de un invitado estelar generalmente extranjero y pastiche político por cualquier tipo de autoridad completamente ajena y ausente durante el desarrollo de la misma. Nada de todo eso ha faltado, por supuesto, pero hoy algo ha cambiado para mí en eso que llaman la labra de un futuro: hoy me acuesto ya como un individuo que ha participado como ponente en un congreso relativamente importante y tiene una publicación en unas actas que, hasta dentro de unos meses o incluso años, estarán en prensa.
Ciertamente, no me siento diferente, pero parece ser que así debe de ser. La verdad es que los nervios estuvieron presentes en todo momento, y eso que la inmensa mayoría de los amigos a que dije lo que iba a pasar afortunadamente tuvieron que ausentarse por diferentes causas y colaboraron a tranquilizarme. De todos modos, gracias a eso que en Asturias resulta tan conocido como es la Cruz de los Ángeles he podido convencer a algún incauto para que me dejase hablar diez minutinos frente a un público especializado. Menos mal que hay todavía lunáticos. Por lo demás, gran congreso en el que, con sus más y sus menos, si no aprender mucho, si lo he pasado en grande y he retomado mi segunda relación maestro-discípulo y con condiscípulo.
El resto del día ha estado también más que bien invertido, pues he conseguido quedar con una de las personas más importantes y queridas en mi paso por la universidad -que, por cierto, podría manifestarse alguna vez en la parte de comentarios- con un rápido café, pero lo suficientemente largo para saber que le va estupendamente, más feliz que un regaliz. Y, como no hay dos sin tres, la casualidad del peatón de Madrid me ha hecho tropezar por la calle con otro gran amigo al que no atendía desde hacía tiempo, del que también me alegro mucho por lo bien que parece irle.
En definitiva, un día aprovechado.
SCUTI SAPIENTIA
También hoy es ya mañana y el implacable reloj de Blogger atribuirá mis líneas a la madrugada del viernes, pero en realidad la madrugada del viernes no es sino la hermana recién nacida de la noche del jueves.
Que soy un tipo más que raro no es novedad, pues la gente lo sabe de sobra. Pero es que lo soy hasta tal extremo que, si ya era descabellado lo de estudiar Historia y encima Historia medieval, va y me da por hacer cosas que no interesan ni a los medievalistas tradicionales. Es que hay gente que está para encerrar.
Y es que el congreso susodicho está siendo más que bueno, aunque he de decir que no sé si es porque la sala era grande o nosotros pequeños, pero no había una densidad de público aturullante precisamente. Será por lo que digo, y es que sólo se me ocurre a mí -y a algún otro, no hay que exagerar- lo de ir a unas Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipales o, hablando en plata, lo de los escuditos y lo de las banderitas. Vamos, las heraldías del Solano de toda la vida.
Pero ha merecido la pena, porque he recuperado la hasta cierto punto perdida "conexión gallega" reencontrándome con el que es mi maestro en esto que algunos llaman la ciencia heroica, lo cual quiere decir por lo menos pasar un muy buen rato haciendo de comanche; y en este caso poner cara a muchos insignes e ínclitos nombres de portadas de libros de cabecera (y de no tan cabecera).
Y para terminar el día, como últimamente hay mucho que celebrar, una cena en que volvemos a ser seis a la mesa nunca es mal recibida sino todo lo contrario.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
DOMUS, DULCISSIMUS DOMUS
En definitiva, que el medievalista vuelve de nuevo a tierras de los madriles a ver a los parientes cercanos y lejanos y amistades varias, aunque el motivo oficial es una vez más un congreso. Serán días alejados de la Corte en que se volverán aún más atípicamente familiares y aburridas las entradas, pero siempre es bueno volver.
NEGOTIUS ET OTIUS
Aunque hoy ya sea mañana por razones de horario y el meridiano de Greenwich, aún ayer cuenta como hoy. Tras el trabalenguas, toca ver cómo todo el plan tradicional puede cambiar gracias a la llegada de visitantes que -aunque esta vez han sido ellos quienes las trajeron- son los que ocupan las camas principales. Pero con mucho gusto.
Hoy han seguido los bricolajes durante toda la mañana, para acabar de poner la chozina a gusto para quien más disfruta con ello y los visitantes presentes y futuros. De hecho, hemos redecorado la vida, pero sin recurrir a mobiliario sueco, aunque sí se confiesa una pequeña visita al Leroy Merlin de aquí cerca que ha traído lo poco que se necesitaba y que ha venido a completar una llamativa caja de herramientas forrada de margaritas.
Tras algunos experimentos culinarios no del todo convincentes, y tras la higienización de lo manchado, tocaba el tiempo para el relajo y el turismo de verdad. Se han visitado los puntos de mayor interés de la Corte, que como todo el mundo sabe no son la Catedral o el Campoamor -eso ye pa turistes- sino Peñalba y Rialto y sus souvenirs. Además, como gastronómica es la tradición que lo manda, hoy se ha recuperado el tío perdido y hallado que, esperemos, sea recurrente protagonista -aunque no asiduo visitante- de estas las travesuras en la Corte.
lunes, 1 de noviembre de 2010
AD MERIDIONEM
Los fuertes vientos del sur que han azotado -y mucho- estas latitudes han traído a los visitantes sanos y salvos. Lo más curioso es que, como uno de ellos decía hace un par de días, es la primera vez que el huésped trae la cama, que yo conozco. Nunca antes en mi vida he visto que lo primero que haga el visitante no sea quitarse los zapatos, ponerse cómodo y dar una vuelta por los alrededores; sino cambiarsre de ropa y empuñar taladro y trapo para hacer bricolajes caseros. Eso sí, los resultados están bien a la vista y da pena tener que deshacer el trabajo para dormir. Quizá los mando a dormir al sofá...
Eso sí, por el momento, el obrero merece su recompensa. por eso la cena se está preparando, lo poco que hay que hacer, claro. Porque lo que el visitante recibe al llegar a este hotel es un gran aperitivo y una soberbia fondue que se riega con vino y recuerdos, a sumar a los postres. La lista sigue vacía a la busca y captura de huéspedes. Vos diréis.
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